Archivos Mensuales: mayo 2013

Todas somos expertas

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El 25 de mayo la Plataforma Regional La Uni en la Calle pondrá en marcha el
proceso constituyente “¿Qué universidad queremos?”, una iniciativa abierta
de reflexión y trabajo colectivo destinada a elaborar un nuevo modelo de
universidad mediante el diálogo y el consenso entre los diferentes sectores
sociales.

Comunicado 25M.TODAS SOMOS EXPERTAS

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Era el cumple de Nico

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Era el cumple de Nico y hubo de explicar a algunos de los presentes que un cumple dura todo un día, y que cuando es tu cumple, a partir de ese momento tienes que sumar un dedo más cuando te preguntan cuántos años tienes.

Era el cumple de Nico y se puso de pie en la silla, le cantaron el cumpleaños, le aplaudieron. Cuando se acercaron a darle unos regalitos, Nico miró. Miró totalmente. Luego rió. Y acto seguido, bajando de la silla con los juguetes, fue directo a su hermana y le dio la mitad a ella. Riendo, siempre.

Feliz cumpleaños, siempre, a todos los Nicos y Nicas.

 

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http://gitanosrumanoselgallinero.blogspot.com.es/2013/05/entrevista-nicolas.html

El pecado original de los gitanos rumanos

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En algunos lugares se puede tener la certeza de que el ser humano sigue avanzando en su aventura, mirando sin miedo hacia el abismo del futuro. Seguro que ya estáis pensando en laboratorios, despachos o enormes aulas magnas, nada más lejos de lo que voy a contar. 

Creo que he tenido el privilegio de conocer uno de esos lugares. Se trata de la cocina de una mujer, Lucía. Allí, día tras día, Lucía paseaba su larga trenza de un lado para otro, preparando biberones y cocinando panes a un ritmo incansable. De tanto en tanto, se asomaba a la puerta para interceptar con un movimiento rápido a alguno de sus nietos y darle alguna orden, hacerle una coleta o limpiarle los mocos de la cara. En seguida su jersey de lana con motivos balcánicos, rojos y negros, volvía a desaparecer en el vientre de la pequeña cocina para seguir atendiendo sus labores de abuela.

El bullir de esas cuatro paredes de madera y plástico sugería una fuerza lejana en el tiempo, como si fuera un reducto del amor más natural y antiguo que ha conocido el hombre. El observador se convencía de que la entrega de personas como Lucía a ese noble trabajo es posiblemente una de las causas por las que la humanidad sigue en pie, a pesar de todo.

Ahora que la conocéis podréis comprender la desolación que llenó a todas las personas que ayer vieron cómo este diminuto templo del progreso (progreso como sería entendido si los hombres no fuéramos tan fáciles de cegar con banalidades) quedaba reducido a una montañita de astillas, alegándose unas razones que no hacían más que añadir peso al escarnio.

No creo que nos haya sido dado el don de la clarividencia a ninguno de los que sufrimos como una enorme pérdida los derribos de chabolas de El Gallinero. Es más, estoy segura de que la belleza de la vida que en ellas transcurre, a pesar de la cruda injusticia de tener que vivir en esas condiciones, puede por sí sola deslumbrar a la cabeza más cerrada.

Sin embargo, algo debe estar ocurriendo con la sensibilidad de los madrileños para que se permitan cosas como las que ocurrieron ayer, 25 de Abril, en las calles del poblado.

Esa mañana, a los niños no les despertó la mano amiga de los voluntarios que les llevan a la ruta escolar. Media hora antes de la llegada de los voluntarios, cuando el poblado todavía dormía, las calles se llenaron de antidisturbios con enormes botas y cascos. Seguramente los niños se despertaron sobresaltados y al asomarse a las puertas de sus casitas vieron un panorama que les hizo sentirse plenamente despojados. Al mirar a sus padres, quienes como para cualquier niño representan la fortaleza y la protección, solo vieron caras asustadas y dolidas. Todavía les esperaba una larga mañana en la puerta de su casa, rogando en silencio que el hombre del chaleco no levantara el dedo índice para señalar su chabola. Ese gesto es invariablemente el principio de la desgracia para cualquier familia de El Gallinero.

Afortunadamente, esos críos son los más valientes que he conocido nunca. Son chavales que cada mañana se levantan y se lavan con agua helada para ir a un colegio en el que, cada día, vencen obstáculos insalvables para nosotros. Unos días, la ruta escolar no pasa a recogerles; otros, sus profesores no les dejan pisar la clase por razones tan “importantes” como que el color de sus zapatos no casa con el del uniforme; otros, deben asumir el fracaso de ir años luz por detrás de sus compañeros por la imposibilidad de estudiar en su casa, sin mesa y con una televisión permanentemente encendida y tres o cuatro hermanos chillando. Y, aún así, por la tarde se agolpan en la puerta del barracón-escuela para hacer sus deberes con los voluntarios. Y, aún así, muchos esperan por la mañana despiertos en la oscuridad de su chabola la llegada de los voluntarios que indica el principio de otra jornada de muchos golpes y alguna que otra pequeña satisfacción.

Creo que está claro que los enormes antidisturbios que pasean con la barbilla alta por las calles del poblado más bien deberían besar el suelo cada vez que un niño romaní cruza frente a ellos. Qué extraño es que en lugar de eso el Ayuntamiento tenga la condescendencia de tirarles sus casas y decir a los medios que lo hace porque las casas estaban deshabitadas y que las familias rechazaron la ayuda de las Administraciones, ayuda que consiste en 2 noches de albergue y luego calle, o bien 100 euros y un billete de avión a Rumanía. Vamos a preguntar a Botella qué tal le parece a ella vender su hogar por 100 euros a ver si se aguanta la risa.

Para mí está claro que es simple y patético racismo. No creo que los niños romanís que encarnan la valentía y las ganas de vivir nazcan con un pecado original que merezca ese castigo.

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                                                                                         María Garrido.                                                                                                                                                                                                                                                               25 abril del 2013.